Al
menos 45 personas han muerto y 757 han sido detenidas hasta este martes en
Sudáfrica por los violentos disturbios ocurridos en los últimos días en varios
puntos del país, informaron hoy las autoridades.
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Por: Cactus24
Esta
violencia, que ha obligado al despliegue del Ejército con la movilización de
2.500 soldados, se inició el pasado viernes a raíz del encarcelamiento del
expresidente Jacob Zuma por desacato judicial, pero se ha convertido después en
una oleada de saqueos masivos y vandalismo indiscriminado.
Los
graves incidentes se concentran en la oriental provincia de KwaZulu-Natal (de
donde es originario Zuma y su mayor bastión de apoyo político) y en la populosa
Gauteng (región donde están Pretoria y Johannesburgo).
En
KwaZulu-Natal, el jefe de Gobierno provincial, Sihle Zikalala, confirmó esta
mañana en una rueda de prensa un balance total de 26 muertos sólo en esa
región, pero los disturbios y saqueos continúan aún, especialmente en los
alrededores de las ciudades de Durban y Pietermaritzburg.
Una
situación similar se vive en Gauteng, donde el líder del Ejecutivo regional,
David Makhura, confirmó 19 fallecimientos, con diez de ellos concentrados en
una mortífera estampida en centro comercial en el distrito de antiguos guetos
negros de Soweto (suroeste de Johannesburgo).
«Los
saqueos continúan así que no puedo decir que (la situación) esté bajo control»,
lamentó Makhura en declaraciones a los medios desde Soweto.
Unas
horas antes, el ministro de Seguridad sudafricano, Bheki Cele, había confirmado
en una rueda de prensa el arresto de 757 personas en todo el país.
«Ningún
descontento o circunstancias personales de nuestro pueblo dan el derecho a
nadie a saquear, vandalizar y hacer lo que quieran e incumplir la ley», afirmó
hoy el ministro.
Cele,
quien en los últimos días fue objeto de duras críticas por la incapacidad de
las fuerzas de seguridad de prever y manejar la ola de vandalismo, advirtió
también de que los afectados por los incidentes -tanto a nivel personal como
material- no deben tomarse ahora la justicia por su mano.
Estos
actos violentos empezaron el viernes en KwaZulu-Natal, provincia natal del
polémico expresidente Jacob Zuma, quien el pasado 29 de junio fue condenado a
15 meses de cárcel por desacato judicial, al negarse repetidamente a declarar
por corrupción.
Aunque
el propio exmandatario se entregó pacíficamente a las autoridades a última hora
del pasado miércoles, las primeras protestas se produjeron como muestra de
apoyo a Zuma, en forma de cortes de carreteras.
En
los siguientes días, sin embargo, no sólo se extendieron por toda esa
provincia, sino que se replicaron en otras zonas, especialmente en el área de
Johannesburgo, degenerando en una oleada de criminalidad generalizada.
Los
disturbios se producen, además, en el peor momento de una agresiva tercera ola
de casos de covid-19 en el país, que es el más golpeado por la pandemia de toda
África (con unos 2,2 millones de contagios y unas 64.000 muertes).
Anoche,
el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, advirtió de que la caótica
situación va a impactar en la seguridad alimentaria y sanitaria del país,
además de suponer un severo revés para la recuperación económica en general.
